Los amos del mundo: las armas del terrorismo financiero

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El aula magna de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense acogió, el diez de diciembre a las siete de la tarde, a unas trescientas personas. El motivo era la charla-debate organizada en torno al nuevo libro de Vicenç Navarro y Juan Torres López, “Los amos del mundo: las armas del terrorismo financiero”. La organización del evento corrió a cargo de ATTAC-UCM, en colaboración con ATTAC Madrid, y ayudó a que mucha gente se interesase por la asociación.

Brenda Bär, miembro de ATTAC-UCM, fue la primera ponente en tomar la palabra en el evento. Explicó el proyecto y el propósito de la asociación y de actos como el que presentaba con una fábula de Eduardo Galeano. La fábula cuenta que un cocinero les preguntó a los animales presentes en su cocina y futuros ingredientes de sus platos con qué salsa querían ser cocinados. Llovían las ideas. Entonces, un pequeño animal alzó su mano y dijo que él no quería responder a esta pregunta, que necesitaba otras opciones, que no quería ser cocinado.

Así, el sistema financiero se nos presenta como una realidad oscura y cerrada, ininteligible. Se lanzan ideas simplistas y se recurre a tópicos mientras se recuerda, desde los despachos con olor a cuero y a viejo, que los ciudadanos de a pie no podemos entender una realidad compleja en exceso –para nuestras pequeñas mentes-. Traguemos, pues, y elijamos entre opciones que parecen diferentes, pero que en realidad son sospechosamente parecidas.

Subrayó la ponente que desde ATTAC-UCM no queremos que la tónica general sea admitida en silencio. La idea es concienciar a la ciudadanía y, más aún, concienciar a la comunidad universitaria, de que la deriva económica actual no es inevitable, sino una senda deliberadamente elegida. Se busca crear una ciudadanía activa e inquieta. Para eso, explicó Brenda Bär las acciones que, de momento, ha llevado a cabo ATTAC-UCM (mapas conceptuales, reuniones de formación interna, programación de actos…) y su voluntad de continuar agitando las conciencias para que el statu quo no sea admitido sin más.

Pasó la palabra entonces Brenda Bär a Jorge Fonseca. El catedrático de economía festejó la existencia de ATTAC y presentó el libro que constituía la excusa o el motivo para realizar este acto. La obra, dijo, describía con claridad y precisión el papel que juegan las finanzas en la economía, con un lenguaje divulgativo que permitiría llegar a todos sin dejarse el rigor por el camino.

El sistema financiero, aseguró Fonseca, provoca terror y muertes. El ejemplo es la especulación con productos alimentarios. Suben los precios porque algunos pulsan unas cuantas teclas y, en lugares del mundo que estas personas jamás pisarían, la gente muere. Y la economía, aseveró también, es el campo de batalla del conflicto social, una economía que cercena derechos y que, además, va destrozando poco a poco la salud democrática. “El dinero y la deuda cumplen un papel fundamental para el saqueo social, creando condiciones de esclavitud”. Mientras, las grandes empresas multinacionales y las empresas financieras se alían con crímenes autoritarios, expolian recursos, colaboran de forma abierta con criminales… La historia del capitalismo es, desde siempre, una historia de muerte.

Pero hoy, además –nos sigue contando el profesor-, estamos ante la financiarización del mundo. El sistema financiero se ha multiplicado y la economía está totalmente parasitada. Por eso necesitamos conocer el lenguaje de las finanzas y ser conscientes de su carácter totalitario. Y, por eso, el libro de Juan Torres y Vicenç Navarro, así como este acto, son especialmente importantes.

Juan Torres comienza entonces su ponencia. La comienza, de hecho, con una sentencia firme: “yo he venido aquí por la misma razón por la que he escrito este libro, para que todos nos vayamos con la sangre un poco más caliente”. Lo que él ha pretendido al escribir, junto a Vicenç, este libro, es explicar a la gente una serie de estafas y de engaños que tienen que ver con el bolsillo de toda la humanidad, pero que se presenta de forma falsa para que las personas no sepan qué es lo que está ocurriendo. Porque, mientras no se levante el velo y se cuente a la gente lo que ocurre, no nos liberaremos de la esclavitud que padecemos. Porque, mientras hablamos, el dinero continúa siendo el principal elemento de crimen en la humanidad: “el dinero mata”.

Destapar la realidad del poder financiero a la ciudadanía es absolutamente crucial, ya que su poder, nos recuerda Torres, es inmenso. Y continúa explicando que el dinero no es algo neutro, no es algo técnico, “hablar de dinero es hablar de política”. De hecho, mientras se consigue que creamos que el dinero que existe es el dinero creado por el Estado, se oculta que, en realidad, los bancos crean dinero cada día. Además, no se trata de una cantidad menor, más del 90% del dinero que circula es dinero bancario. El ejemplo de alguien que tiene 100 €, presta 20 y se queda con 80 (sigue habiendo 100 € en la economía); se contrapone con el de un banco en el que ingresan 100 y presta 20, porque esos 100 nunca dejan de ser 100, así que en la economía pasa a haber 120 €, se asume simplemente que no todo el mundo va a acercarse a su sucursal bancaria a retirar la totalidad de su dinero de repente.

En esta línea, “el dinero bancario viene de la deuda, es el negocio de los bancos”. El volumen creciente de deuda proporciona beneficio y poder a las grandes entidades bancarias. No interesaba que la gente viviese de alquiler, por ejemplo, los bancos necesitaban que las personas se endeudasen.

La banca es, en este orden de cosas, una privilegiada. A la vez, constituye también una institución vampírica que hace que los recursos no lleguen a la economía productiva. Al fin y al cabo, la mayor rentabilidad se obtiene en los mercados. Hoy, el PIB del mundo es de 65 billones de euros. En el mercado de derivados se mueven, sin embargo, 700 millones. Las multinacionales y los financieros no se preocupan por esto. Si hay escasez y desempleo, las personas se endeudan y las clases trabajadores están desarmadas. Las desigualdades crecen a ritmos desorbitados. De hecho, España es ya el país más desigual de la eurozona. En 2010, y ahora será peor, el 1% de la población se apropió del 93% del aumento del ingreso de ese año. Las cifras que da Torres tienen una traducción obvia: la concentración tan extrema de la riqueza aumenta la explotación financiera. Pero como es un sistema, el financiero, tan terriblemente inestable, no deja de caer y de romperse, una vez tras otra.

Lo que toca hacer ahora es exigir a los gobiernos que impongan las medidas para que lo que haya no continúe. Para empezar, la deuda que hoy tiene España, o Grecia, o Portugal o Italia es ilegítima, odiosa e inmoral, y no debe pagarse. La deuda pública no existe porque los servicios públicos sean caros, sino que proviene de los intereses financieros que pagamos a la banca. Si la deuda no estuviese siendo financiada por la banca privada, sino por un banco central, otro gallo cantaría. La diferencia está en los intereses. Las reglas que hacen que las cosas sean así vienen de Maastricht. Esas reglas hacen que, hoy, no se rescaten a los países ni a las personas, sino a la banca.

Viendo como son las cosas, para Torres sólo queda una solución: la desobediencia de las leyes injustas. Él insta a su público a hablar con la gente, a convencer, a contar que las cosas no deberían ser como son y a que pueden cambiarse, con la movilización y, de nuevo, con la desobediencia. Hay que explicar lo que está ocurriendo, para que las personas se indignen, para que les hierva la sangre y, entonces, que actúen. “Hay que decir que no de una vez a tanta injusticia, tanto robo y tantos crímenes”, concluyó.

Finalmente, estaba previsto que acudiera al acto Vicenç Navarro. Un problema de última hora, sin embargo, impidió su viaje a Madrid. No obstante, se consiguió trasladar su voz, a través de medios informáticos, al aula magna de la facultad de derecho. A pesar de algunos momentos de silencio, Vicenç Navarro pudo hacer llegar a la audiencia su mensaje.

El catedrático de economía contó que, cuando volvió del exilio, no consiguió aceptar la tónica que dominaba en el país, la máxima de “España va bien”. España no iba bien y hacía falta que ese mensaje llegase a la ciudadanía, ya que no había forma de que calase en las estructuras del poder. El gasto público y el gasto social estaba, al contrario de lo que se suele creer, en la cola de la Europa de los quince. El auge de la crisis tiene unas raíces: el mundo del trabajo lleva mucho tiempo perdiendo mientras el mundo del capital ha ido ganando. Los salarios han bajado mientras la productividad subía, eso que los trabajadores no absorbían lo absorbía el capital. Así, el capital que existía se invertía para conseguir rentabilidad, y nada es más rentable que el casino financiero, que la actividad especulativa. También, cómo no, el sector inmobiliario. Mientras, las clases

medias se endeudaban y la banca se frotaba las manos. Y hoy, los recortes y las bajadas de salarios empeoran aún más la situación. Pero da igual, porque los que mandan no son los representados, la democracia está supeditada al poder financiero.

La solución pasa, entonces, por redistribuir las rentas y nacionalizar el capital financiero, para que se ponga, de una vez, al servicio de la ciudadanía. Pasa, asimismo, por una democracia con participación ciudadana, donde los referéndums no sean un fenómeno anecdótico y haya más elementos de control democrático. Estamos ante un momento de segunda transición, la gente tiene que salir a la calle y, si lo hace, conseguirán cambiarse las cosas, porque las movilizaciones –esto se ha visto en Cataluña- tienen un impacto.

Acabadas las intervenciones, el público se lanzó a hacer preguntas que, en tres turnos, Fonseca y Torres contestaron. Al final, tras las conversaciones a pie de sala, abandonamos la sala casi cerca de las diez. Con la sangre, como comentó Brenda Bär al final de la intervención, un poquito más caliente.

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